El motor V6 nació como respuesta a la necesidad de tener más potencia que un cuatro cilindros sin entrar en el territorio voluminoso del V8. Desde su introducción, se convirtió en el caballo de batalla de múltiples segmentos.
Su configuración simétrica permite un funcionamiento suave, con vibraciones mínimas y una banda de potencia que se siente lineal y robusta. Esto lo hace ideal para vehículos que requieren refinamiento: pickups medianas, SUVs familiares, sedanes de lujo, e incluso autos deportivos.
La llegada de tecnologías modernas solo lo volvió más competente:
Inyección directa de alta precisión.
Turbos dobles o simples de baja inercia.
Sistemas de desconexión de cilindros para reducir consumo.
Distribución variable que mejora la respiración del motor.
A diferencia de los motores sobrealimentados más pequeños, el V6 no necesita tanto esfuerzo para generar torque. Esto disminuye la fatiga mecánica y aumenta la vida útil.
Incluso en plena electrificación, el V6 sigue siendo la columna vertebral de marcas que necesitan equilibrio real entre fuerza y comodidad. Su versatilidad garantiza que seguirá vigente por muchos años más.